PADRES DE HOY

Ser padres es la Profesión más difícil de cuantas podamos desempeñar en esta vida.

Podemos ser médicos, arquitectos, albañiles, electricistas, empresarios... En todos los trabajos hemos aprendido con maestros, manuales o con la experiencia. Pero a ser Padres no se enseña en ningún sitio. No hay manuales de instrucciones donde se indique qué hacer y qué no hacer en cada momento y situación.

Los Padres aprenden día a día, y unas veces aciertan, pero otras no. Hacen lo que sus padres hicieron con ellos, o todo lo contrario, pero siempre hacen lo que creen es mejor para la educación de sus hijos.

Y es que educar es tarea compleja, y todavía más en los tiempos que corren. Padres que quieren dedicar más tiempo a sus hijos, padres que trabajan demasiado, hijos con demasiadas actividades extraescolares, y todos con el mismo deseo: poder estar más tiempo juntos.
En este estado de cosas, surgen mil y una dificultades, problemas que aparecen todos los días y ante los que no sabemos qué hacer porque ya lo hemos probado todo.

Algunos de estos problemas son:

Las Rabietas: Es la pataleta que el niño tiene siempre delante de quien menos debería. En medio del supermercado, en reuniones familiares o cuando más cansado estás. Al final se acaba por dar lo que el niño desea, no importa el qué, con el fin de que se calle. Pero el niño aprende rápidamente que comportándose así, consigue todo lo que quiere.

La Desobediencia: El hijo pone a prueba toda tu paciencia, cuando es capaz de desobedecer más normas de las que le has mandado. Nunca hace su cama, no recoge los juguetes, hay que llamarlo muchas veces para que se levante de la cama, y repetirle hasta la saciedad que hay que poner la mesa.

Los Celos: Los problemas crecen cuando el hermano mayor se ve destronado y tiene que compartir toda su vida con otro que no sabe hablar ni jugar. Es cuando tiene cuatro o cinco años y desea que lo acunen, tomar biberón y que también le compren un chupete. Y cuando quiere toda tu atención y en todo momento pero tú no puedes dividirte en dos.

Las Relaciones con los Demás: Es cuando tu hijo es conocido por todos los compañeros de su clase, y por sus padres. A todos los ha acariciado con sus golpes y todos huyen cuando lo ven llegar al parque.
También cuando tu hijo no habla nada a cerca del colegio, apenas tiene amigos y no sabe cómo jugar ni cómo acercarse a ellos. El niño sólo quiere estar con vosotros y no se atreve a relacionarse con nadie más.

Aprendizaje de Hábitos: Es la parte más difícil. Porque si algún día le dejamos que se quede en nuestra cama, después ya no podemos sacarlo de allí. Porque se le ha quitado el pañal, y treinta y dos días después todavía no se acerca al orinal.
Porque cuando más le apetece jugar es cuando hay que sentarse a la mesa a comer, y para ello hay que repetir la misma peli de dibujos de todos los días y con sus muñecos preferidos como compañía. Porque pedir que haga los deberes se convierte en un reto en el que es el padre el que se examina de la lección.

Los miedos: Es cuando el niño se comporta de un modo extraño. Quiere dar toda la vuelta al barrio para no pasar por al lado de un perro. Quiere mantener todas las luces de la casa encendidas, no podemos alejarnos de su cama ni medio metro, o llora desconsoladamente durante todo el recorrido hacia la guarde. En realidad quiere evitar aquello a lo que teme, y hará lo que sea con tal de conseguirlo. Si es más pequeño tendrá miedo a la oscuridad, a separarse de sus padres o a los extraños. Si es más mayor, lo hará al colegio, a los perros, y a los monstruos o fantasmas.

Qué hacer cuando esto y mucho más ocurre en tu hogar. Lo primero es tener paciencia, tu hijo tiene mucho aguante y todo el tiempo del mundo. Lo segundo intentar comprender al niño y pensar qué quiere obtener comportándose así. Lo tercer buscar las soluciones que creamos más lógicas y sensatas.

Y si así, seguimos sin resultado alguno lo mejor es acudir a un profesional que te pueda apoyar y asesorar. Si observas que tu hijo tiene comportamientos que no son habituales de su edad, que se escapan de tu control y no sabes cómo actuar, no dejes que el problema se vaya agrandando porque cuanto más tiempo pase, más difícil es de solucionar.

Piensa que tu hijo te necesita, necesita tu tiempo y tus cuidados. Necesita tus juegos y tus caricias. No olvides decirle lo bueno que es y lo bien que hace las cosas. Y olvida a veces sus malos comportamientos; es un niño. Esta es la mejor forma de comenzar un Manual para Padres que pueda hacer la tarea un poco más sencilla.






Pilar Rodríguez Rubio.
Responsable del área de Niños y Adolescentes del Grupo Esteco.
N Col. PV06547.




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